E l mundo del espectáculo no es fácil. Nadie mejor que yo para –por fin- confesarlo. Los malos guionistas se amontonan haciéndose pasar por gente profunda, sofisticada, culta y hasta religiosa, pero siguen atormentándonos con sitcoms de 4 duros. Los actores musculados con repertorios de 3 gestos y un registro y medio se infiltran por doquier . Los directores que piensan que toda la expresividad puede conseguirse tan sólo con cámaras lentas, lluvias interminables y primeros planos de los perfiles de los actores (ahora uno, ahora el otro, ahora uno, ahora…) nos rodean. Las frases cliché-americanas (“ tú atacaste nuestro país y mataste a mi familia, y ahora………… -10 segundos en los que la cámara se va acercando a la cara del protagonista y su brillante arma mientras la música hace tiruriruririshishishishsihsiiiiiiinnnnnn….. y enmudece justo un instante antes de que sigua la frase- te patearé el culo ”, y un gran BANG , está claro) se nos pegan al cráneo como babosas con mucha hambre ( si...


















