Hoy es uno de esos días pequeñitos, uno de esos días que te levantas temprano y –supuestamente- aprovechas el tiempo, uno de esos días que no te importa lo cansado que estás porque disfrutas andando por la calle y estando a escasos centímetros de otros seres humanos (contacto físico, qué horror!!)… Hoy es uno de esos días en los que estás todo el rato observando a las personas y regodeándote en los pequeños detalles. Y aquí estaba yo, viendo José Ramón con Corazón, ansioso porque llegue el MP3 que no necesito y en el que me he gastado un dinero que necesito para comer, pagar la luz, el agua y todas esas cosas, cuando pensé en una de esas injusticias que se dan a diario, en todas las sociedades del mundo…Hay muchas cosas curiosas que tenéis los seres humanos, y entre ellas está el odiar algo como si fuera lo más horrendo y cruel del planeta, cuando hacéis exactamente lo mismo. Un ejemplo lo encontré en mi fantástica práctica de abrir una rata de laboratorio en canal y despiezarlo como un aborto (oh, tengo que conseguir ese vídeo, es genial), en el que la gente disfrutaba vejando al animalillo muerto (bueno, qué más da, es sólo un trozo de carne), mientras yo me mareaba y buscaba un sitio donde sentarme. Por otra parte, a los que disfrutan follándose a los muertos, o los que cavan las tumbas y les roban un brazo para el puchero, o muchas otras variantes, se les trata como criminales y perturbados. Incluso si yo cojo un perro muerto y me hago un teatro en la calle con él me apedrearán, pero en esa clase todo era normal, allí no pasaba nada de nada.
Hoy en día no puedes ir por ahí y pegarle un tiro a un perro, maltratar a patadas a un gato o meterle un par de puñaladas a un caballo, porque la gente se ha puesto de acuerdo que eso está mal. Por otra parte… quién no tiene un Kill-paff en su casa, un insecticida general o un Cucal? Qué hacemos cuando escuchamos en las noches de verano ese irritante sonido cerca de nuestra oreja? Nos levantamos, cogemos la zapatilla que haya más cerca y matamos al vil mosquito traidor. Y, claro, hasta donde yo sé un mosquito es un animal, pero eso me contaron de pequeño, así que quizás es mentira. Yo me imagino a alguien en su casa intentando dormir, cuando el perro se pone a ladrar, así que ese buen hombre coge una zapatilla y mata con ella al –dicen- mejor amigo del hombre (y debe ser un poco tedioso cargarse a un perro a zapatillazos).
Si un día vas tranquilamente por el Serengeti, y te asalta un leopardo chungo con resaca y te saca una navaja pa’ pincharte, pues entiendo que saques una escopeta de caza (porque si te echas a correr casi seguro que te pilla) y le pegues un par de tiros –y otro par para estar seguro que no respira-, y luego te pases por su casa a matar a su mujer y a sus hijos –por si acaso intentan vengarse-, en defensa propia. Pero de ahí a que te cargues animales porque te molestan hay un par de pasos… yo diría que más de 3 y menos de 5. A mí me gustaría matar a ciertas personas que me molestan, pero hoy por hoy me contengo bastante bien, y para ser sinceros también me gustaría matar algunos animales que detesto, como las moscas (pero para qué siven? no hacen nada más que molestar los domingos volando sobre los platos sucios), las cucarachas (sobrevivirían a una guerra nuclear, así que las mataría sólo por envidia, porque si yo no sobrevivo no lo debería hacer nadie más) y los linces ibéricos (son unos gatos muy horteras y no los soporto, qué pasa? Ni patrimonio nacional ni leches). Pero bueno, los insectos son animalitos (asquerosos, pero animalitos al fin y al cabo) que merecen una vida –a veces digna-, y no deberíamos ir matándolos sólo porque nos molesten… hombre, buscad una excusa mejor y exterminadlos a todos!!!



















Comentários
Postar um comentário