Supongo que hace poco os enterasteis de la noticia de aquel señor al que le enviaron una factura al nombre de Gilipollas Caraculo.... que no? Es que no leéis el periódico? Es que no sabéis leer, pedazo de analfabetos? Pues la noticia es..... bueno, pues es esa, para qué contar más. Le enviaron la factura de Gas Natural a ese nombre, y aunque al principio se rió luego estuvo dándole al coco varias semanas y decidió que era mejor alegar daños psicológicos irreversibles y sacar pastaza del asunto. Quizás lo estoy tergiversando un poco, pero vamos, seguro que en algún lado de la noticia se sugiere esto que os estoy contando.
Pues resulta que ha nacido un nuevo caso paralelo: el de la contraseña de Mohamed Zaidi. Este buen marroquí recibió la contraseña para empezar a usar Internet. Él ya estaba en su casa frotándose las manos pensando en todo el porno que se iba a bajar. Estaba claro que se calentaba las manos porque el contacto de la piel de las susodichas manos, con la temperatura que las caracteriza en invierno, con el miembro viril iba a ser un poco irritante. Primero pensó en envolverse el pene en un paño caliente, pero eso iba a dejar el suelo hecho asquito. Luego se le pasó por la cabeza ponerse una estufa bien caliente, pero si los testículos están colgando es precisamente para mantenerlos a más baja temperatura que el resto del cuerpo y que así salga un semen fortote fortote... Al final acabó dándose cuenta de que lo mejor era frotarse las manos hasta que le saliera sangre. Ese es el indicio perfecto para saber que las manos están lo suficientemente frotadas como para masturbarse toda la noche sin sentir frío alguno. A lo que iba: él estaba tan feliz, con la sonrisa de oreja a oreja -que ya es difícil, oiga-, abriendo con una mano la carta y con la otra preparada en la posición correcta (que yo he visto gente poner las manos de una forma que uno se pregunta si se van a masturbar o si están intentando ponerse los pies detrás de la cabeza). "Esta noche voy a dejar la pantalla del ordenador como el chalet del campo: blanquita blanquita". Entonces, y sin previo aviso, algo le rompió su erección (así dicho hasta duele): la contraseña que le habían facilitado era "sucio árabe". Se la acabó cascando y luego llamó a su abogado, porque las navidades son muy malas y hay que sacar pasta de donde sea...
Las respectivas empresas dicen que han sido accidentes humanos y aislados. No, no tienen humanos confinados en zulos de Tanzania, se refieren a que han sido errores por parte de personas, y que estos errores no se produjeron en el pasado. Trabajadores descontentos? Trabajadores bromistas? Trabajadores perracos? Pues no lo sé, pero yo sigo pensando que ese tipo de cosas las hace un ordenador y no una persona. Ya lo dije un día (en este blog no? bueno, pues os jodéis); la tecnología está empezando a hartarse de nuestra especie. Después de aquel decodificador de televisión digital que pidió ayuda (a ver si encuentro la noticia, que ya tiene su tiempo), y enlazando estas noticias con la de el Papá Noel que insultaba a los niños (que yo sigo pensando que también era un ordenador el que redactaba las cartas), los aparatejos que nos rodean vuelven a exigir su libertad a través de insultos. Qué será lo próximo? Ordenadores que publican tus fotos desnudo por todo el mundo, después de retocarlas por photoshop para dejarte como el hombre desnudo menos sexy conocido? Teléfonos que cada vez que los uses llamarán -en lugar de la persona que desees- a los contactos que odias y que no quieres ver ni en pintura? Facturas... bomba? Mira que yo os lo he advertido, que ya dentro de poco se acaba el mundo, según el calendario maya, y esto no es coincidencia. Yo me quedaré aquí sentadito, sabiendo que existe una conspiración que acabará con todos nosotros, esperando a que me llegue una factura insultante para llamar llorando a mi abogado y sacar pasta. PASTA!!!!!!!!
Pues resulta que ha nacido un nuevo caso paralelo: el de la contraseña de Mohamed Zaidi. Este buen marroquí recibió la contraseña para empezar a usar Internet. Él ya estaba en su casa frotándose las manos pensando en todo el porno que se iba a bajar. Estaba claro que se calentaba las manos porque el contacto de la piel de las susodichas manos, con la temperatura que las caracteriza en invierno, con el miembro viril iba a ser un poco irritante. Primero pensó en envolverse el pene en un paño caliente, pero eso iba a dejar el suelo hecho asquito. Luego se le pasó por la cabeza ponerse una estufa bien caliente, pero si los testículos están colgando es precisamente para mantenerlos a más baja temperatura que el resto del cuerpo y que así salga un semen fortote fortote... Al final acabó dándose cuenta de que lo mejor era frotarse las manos hasta que le saliera sangre. Ese es el indicio perfecto para saber que las manos están lo suficientemente frotadas como para masturbarse toda la noche sin sentir frío alguno. A lo que iba: él estaba tan feliz, con la sonrisa de oreja a oreja -que ya es difícil, oiga-, abriendo con una mano la carta y con la otra preparada en la posición correcta (que yo he visto gente poner las manos de una forma que uno se pregunta si se van a masturbar o si están intentando ponerse los pies detrás de la cabeza). "Esta noche voy a dejar la pantalla del ordenador como el chalet del campo: blanquita blanquita". Entonces, y sin previo aviso, algo le rompió su erección (así dicho hasta duele): la contraseña que le habían facilitado era "sucio árabe". Se la acabó cascando y luego llamó a su abogado, porque las navidades son muy malas y hay que sacar pasta de donde sea...
Las respectivas empresas dicen que han sido accidentes humanos y aislados. No, no tienen humanos confinados en zulos de Tanzania, se refieren a que han sido errores por parte de personas, y que estos errores no se produjeron en el pasado. Trabajadores descontentos? Trabajadores bromistas? Trabajadores perracos? Pues no lo sé, pero yo sigo pensando que ese tipo de cosas las hace un ordenador y no una persona. Ya lo dije un día (en este blog no? bueno, pues os jodéis); la tecnología está empezando a hartarse de nuestra especie. Después de aquel decodificador de televisión digital que pidió ayuda (a ver si encuentro la noticia, que ya tiene su tiempo), y enlazando estas noticias con la de el Papá Noel que insultaba a los niños (que yo sigo pensando que también era un ordenador el que redactaba las cartas), los aparatejos que nos rodean vuelven a exigir su libertad a través de insultos. Qué será lo próximo? Ordenadores que publican tus fotos desnudo por todo el mundo, después de retocarlas por photoshop para dejarte como el hombre desnudo menos sexy conocido? Teléfonos que cada vez que los uses llamarán -en lugar de la persona que desees- a los contactos que odias y que no quieres ver ni en pintura? Facturas... bomba? Mira que yo os lo he advertido, que ya dentro de poco se acaba el mundo, según el calendario maya, y esto no es coincidencia. Yo me quedaré aquí sentadito, sabiendo que existe una conspiración que acabará con todos nosotros, esperando a que me llegue una factura insultante para llamar llorando a mi abogado y sacar pasta. PASTA!!!!!!!!
ganar pasta? tu?? jaaaaaaaaaaaaajajaja
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